SERÁ HORA DE ALGO NUEVO

El año 2011 trae consigo el final de una gestión de gobierno y el comienzo de otra. Culmina el ciclo de Guillermo Cavagnero, quien llegó a la Intendencia en 2007, respaldado por la estructura partidaria justicialista, presentada en sociedad como “Unión por Córdoba-Frente Para la Victoria”.
Los tres años de gestión, alcanzados hasta el momento, permiten realizar un balance que, aún restando que se complete el presente año, nos habilita a juzgar con ojos de ciudadanos villanovenses qué es lo que más se ha destacado, para bien o para mal, del período de gobierno de Cavagnero.

LAS IDEAS DE "PROGRESO" Y "DEMOCRACIA"
En el discurso de principio de año (durante la apertura del período de Sesiones Ordinarias del Concejo Deliberante), Cavagnero dirigió al público unas palabras que traducen claramente el pensamiento que ha circulado en estos años por la cabeza del actual equipo gobernante.
Lo primero que hizo el Intendente fue emitir una dura crítica. ¿Contra quién? Contra los que según él “le ponen palos en la rueda a la gestión”. Pretendió desvalorizar el trabajo de quienes no formaron parte de su elenco gobernante utilizando duros calificativos y presentando el trabajo de la parte de la oposición que con más responsabilidad se comportó como si fuera algo malo. No hay coherencia en decir, por un lado, algunas palabras que suenen bien, tales como “trabajo en conjunto”, “pensar en el bien de la Ciudad”, y, al mismo tiempo, desvalorizar y pretender ensuciar la voluntad y la entrega que villanovenses de buena fe han puesto desde afuera del oficialismo para defender nuestros derechos y velar por la honradez administrativa.
Más adelante, en su discurso, Cavagnero hizo el intento de resaltar todos los logros que él mismo le atribuye a su gestión de gobierno. Pero resulta que casi todo lo que mencionó (adquisición de vehículos, pavimento, etc.) ha sido resultado de dinero enviado por el Gobierno Nacional y por el Gobierno Provincial. En cambio, “olvidó” mencionar los más de diez paros que debieron realizar los trabajadores municipales para poder cobrar  sus haberes. Olvidó mencionar, también, que la Municipalidad debió imprimir bonos para pagar el aguinaldo de los trabajadores, y que ese plan (presentado por él y sus secretarios como una gran idea) no tuvo ningún éxito, ya que la aceptación del mismo fue casi nula. Tanto los paros como los bonos, fueron resultado de una pésima administración que, aun teniendo todo a favor, ni siquiera supo gobernar para lo indispensable.
A partir de este discurso del que hablamos puede entenderse, con toda claridad, que para éste gobierno municipal el “progreso” se trata solamente de obras costosas, y que “democracia” es solo una palabra a utilizar para adornar actos y celebraciones públicas. Porque, en realidad, se ignora voluntariamente que el progreso también debe incluir obras pequeñas y cotidianas; que la democracia verdadera significa respetar el trabajo de la oposición cuando desde allí, además de controlar, se proponen muchísimas iniciativas e ideas para el bien de la Ciudad. Decimos, entonces, que para éste gobierno, las ideas de “progreso” y “democracia” son solo un adorno en los discursos, ya que no se manifiestan en los hechos. No existe un progreso verdadero si no hay desarrollo humano y calidad de vida, y tampoco hay democracia si no se dan posibilidades a todos los vecinos de participar en la vida pública de la Ciudad, de reclamar, de expresar ideas y, fundamentalmente, de ser escuchados por las autoridades.

ESCASA TRANSPARENCIA
Es muy importante que no olvidemos nunca que, para que exista verdadera democracia, los actos de gobierno deben ser transparentes.
Durante la gestión de Cavagnero, la Ciudad fue protagonista de hechos muy confusos y nunca esclarecidos. Se realizaron obras, como la de pavimentación, que se pretendieron cobrar cuando ello en realidad no correspondía, pues no se realizó licitación pública. Se mantuvo el nexo con el Ente Intermunicipal de Desarrollo Regional (comandado por Accastello), que en realidad es una máscara para esconder el reparto arbitrario de los fondos que envía el Gobierno Nacional, y que siempre esquiva todos los controles que la ciudadanía pretenda hacer para garantizar que el dinero sea bien utilizado para beneficio de todos los vecinos.
Durante el año 2010, la prensa se hizo eco del caso de un sobre con dinero que llegó a la Municipalidad en circunstancias confusas. Se supone que se trataba de un préstamo; pero nadie tiene certezas de cuánto efectivo había dentro de ese sobre, y nadie todavía ha explicado por qué ingresó esquivando los controles que corresponde aplicar. Desde la oposición, se pidieron explicaciones sobre el tema. La única respuesta del Departamento Ejecutivo, liderado por Cavagnero, fue una conferencia de prensa que no sirvió para aclarar nada.
Y así, en muchas otras oportunidades, se procedió de manera irregular, dejando muchísimas dudas y ninguna respuesta.

LO BUENO
Entre lo positivo que dejará para el futuro este gobierno, podemos mencionar que se llevó a cabo la obra de pavimentación en varias calles de la Ciudad. No obstante no olvidemos que, como señalamos antes, una parte importante de esa obra se realizó esquivando, a través del ENINDER, los controles públicos que corresponde aplicar (Audiencia Pública y Licitación). Se suman a los logros la obra de gas, la de cloacas y la adquisición de vehículos para la Municipalidad, entre otras cosas.   

HORA DE RENOVAR
Parecerá que uno es demasiado pesimista y que no sabe o no quiere ver lo bueno. Pero lo cierto es que, ante el engaño tan difundido, es necesario expresar la parte de la verdad que Cavagnero no dice. Esa parte de la verdad que también forma parte de la Villa Nueva real, la de todos los días, pero que él, argumentando que es “capricho de la oposición”, prefiere ignorar.
En el balance, los rasgos negativos sobresalientes, pesan mucho más que los positivos, tanto por su cantidad como por su importancia política, ética, social e institucional. Muchas situaciones y hechos, de pequeña, mediana y gran repercusión, evidencian que no sería lo mejor para Villa Nueva la continuidad del gobierno de Cavagnero, de su par Frossasco o de cualquiera de los que integran el mismo espacio político, pues todos han dado muestras de no poder llevar adelante como se debe la tarea de gobernar Villa Nueva.
Esta gestión de gobierno dejará como herencia algunos logros (principalmente en obra pública); pero la línea política que integra Guillermo Cavagnero, no está preparada para lograr lo que Villa Nueva necesita. Además, por sus acciones, ni Frossasco, ni Cavagnero, merecen un nuevo voto de confianza de parte de los villanovenses.
Será hora de algo nuevo.


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